Emma Roberts ya es una mujer casada, pues la actriz y Cody John celebraron su boda el pasado 25 de julio en una ceremonia íntima en Sun Valley, Idaho, rodeados de familiares y amigos cercanos. Pero, como suele ocurrir en las bodas de Hollywood, uno de los grandes protagonistas del día fue el vestido de novia de Emma Roberts, una creación personalizada de Monique Lhuillier que combinó inspiración vintage con detalles de alta costura.
Lejos de seguir las tendencias más tradicionales, la actriz colaboró durante meses con la diseñadora para crear un vestido que reflejara por completo su personalidad y su gusto por la estética antigua.
El vestido de novia de Emma Roberts estuvo inspirado en la estética vintage
El vestido fue confeccionado especialmente para la actriz a lo largo de nueve meses y requirió cerca de 1,000 horas de trabajo. La pieza fue elaborada en gasa de seda (silk chiffon) teñida en un tono personalizado llamado “antique rose”, un blanco con efecto envejecido que aportó un aire romántico y etéreo.
El diseño incorporó un corsé estructurado, una falda fluida con abertura y un chal de encaje desmontable, que permitió transformar el vestido después de la ceremonia en una versión sin hombros. Para completar el look, Emma llevó un velo largo confeccionado en el mismo tono y una delicada voilette de encaje, reforzando la inspiración vintage de todo el conjunto.
Emma Roberts y su original vestido de novia
Durante el proceso de creación, Emma Roberts explicó que buscaba un vestido diferente a los diseños nupciales convencionales.
Según medios internacionales, la actriz confesó que quería verse “como un pequeño fantasma antiguo”, una idea que sirvió como punto de partida para desarrollar un look romántico, ligero y con referencias a los objetos antiguos y los libros vintage que tanto le gustan.
Una boda íntima con Julia Roberts entre los invitados
La ceremonia se celebró en una residencia privada de Sun Valley, Idaho, con la presencia de familiares y amigos cercanos. Entre los invitados destacó Julia Roberts, tía de la actriz, quien asistió junto a su esposo, Danny Moder, para acompañarla en este momento tan especial.
Después del enlace, Emma cambió su vestido principal por un segundo diseño de archivo de Monique Lhuillier, perteneciente a la colección Otoño 2004. El look, compuesto por un corsé negro de encaje Chantilly y una falda escalonada de organza de seda, reflejó su gusto por la moda de los años 2000 y el estilo vintage.
El diseño elegido por Emma Roberts reafirma esa filosofía: un vestido pensado para trascender las tendencias pasajeras y mantenerse vigente con el paso del tiempo.Con esta elección, Emma Roberts confirmó que un vestido de novia puede ser mucho más que una pieza de moda: también puede contar una historia. Su colaboración con Monique Lhuillier dio como resultado un diseño profundamente personal, inspirado en la nostalgia, la feminidad y los detalles artesanales que hicieron de su boda con Cody John uno de los enlaces más comentados del fin de semana.