Hablar de Valentino Garavani es hablar de elegancia, color y una vida dedicada a crear belleza sobre la pasarela, pero también es hablar de algo mucho más tierno como su amor sincero por los perros, especialmente sus pugs. Este ícono de la moda, que falleció el 19 de enero de 2026 a los 93 años, dejó un legado enorme en la alta costura… y también en la forma en que muchos recordamos a los animales que compartieron su vida.
Valentino no solo fue un diseñador legendario, reconocido por su emblemático “rojo Valentino” y por vestir a algunas de las mujeres más influyentes del siglo XX, sino también como un amante declarado de sus mascotas. De hecho, sus pugs eran tan importantes para él que los consideraba parte de su familia, tanto como su obra o su visión estética.
Un amor perruno que traspasó las pasarelas
Quienes han estudiado la vida del diseñador cuentan que Valentino siempre ha mostrado un cariño especial por los pug dogs, una raza pequeña, simpática y con una personalidad encantadora. Algunas fuentes incluso señalan que llegó a tener varios pugs, a los que cuidaba como si fueran “sus hijos de cuatro patas”.
Valentino no solo disfrutaba de su compañía en su vida diaria, sino que estos perros también fueron parte de momentos más especiales, como viajes (algunos cuentan que incluso volaban con él en jet privado) y estancias en sus múltiples residencias, entre ellas propiedades históricas en Europa.
Aunque Valentino no hablaba constantemente de su vida privada, su afecto por sus pugs quedó registrado incluso en el documental Valentino: The Last Emperor, donde uno de sus perros más conocidos fue protagonista de escenas memorables junto a él.
Fotos inéditas que revelan otra cara del diseñador
Las fotos nunca antes vistas de Valentino con sus perros muestran a un hombre que encontraba alegría y paz en los momentos más simples. Es curioso pensar que el hombre que creó algunas de las piezas más icónicas de la moda también encontraba consuelo en la compañía de sus pugs, esos pequeños seres que, con sus gestos y sus travesuras.
Hoy, al recordar a Valentino Garavani tras su partida, muchos no solo celebran su legado creativo, sino también ese lado dulce y genuino que compartió con sus perros, una muestra más de que la moda también puede tener un corazón muy humano.