La finca de Sandringham, residencia real privada y una de las más emblemáticas del rey Carlos III, anunció recientemente que sufrirá una modificación en sus horarios de visita y acceso.
El aviso, compartido a través de las redes oficiales de la propiedad, generó preguntas sobre la razón que motivó esta decisión apresurada, especialmente luego de que el pasado mes de diciembre la familia real celebró ahí la Navidad.
Aunque el cierre anticipado tomó por sorpresa a visitantes y seguidores de la realeza, la medida respondió a una razón relacionada con las condiciones climáticas que está atravesando la zona.
Así fue el anuncio de Sandringham
El pasado 5 de enero, Sandringham Estate informó que las instalaciones del country podrían cerrar más temprano de lo habitual debido a las condiciones meteorológicas adversas que se han presentado en la región. También se comunicó el cierre temporal del área de juegos infantiles hasta nuevo aviso como medida preventiva para garantizar la seguridad de los visitantes y del personal.
A partir del 6 de enero, este mismo mensaje fue replicado en el sitio web oficial de la finca, reafirmando la idea de que esta fue una decisión cuidadosamente evaluada para protección de los visitantes. La administración del recinto agradeció la comprensión del público y subrayó que la prioridad es evitar riesgos derivados del hielo y las bajas temperaturas.
La verdadera razón del cierre fue el clima extremo
La decisión coincidió con un informe del Met Office, el servicio meteorológico nacional del Reino Unido, el cual calificó la noche del 5 de enero como “la más fría del invierno hasta ahora” en la zona de Norfolk.
También se emitió una advertencia amarilla por posibles placas de hielo que podrían provocar interrupciones y situaciones peligrosas, en especial durante las primeras horas de la mañana.
Recordemos que Sandringham se encuentra a 160 km aproximadamente del norte de Londres, en una región especialmente vulnerable a las heladas invernales; es por ello que el cierre anticipado pertenece a un protocolo habitual ante este tipo de condiciones climáticas más que a una medida extraordinaria.
Otras residencias reales afectadas por el invierno
No ha sido la única propiedad real impactada por el clima. En Escocia, el Castillo de Balmoral, otro de los refugios favoritos de la familia real británica, también tuvo que alterar su calendario de visitas.
Los primeros días de enero, el recinto permaneció cerrado durante varios días debido a la nieve y las advertencias meteorológicas. También se informó que los terrenos del castillo, así como la tienda de regalos y el restaurante, permanecerán cerrados hasta finales de enero, una medida con la que la casa real prioriza la seguridad de los visitantes ante el invierno.
El cierre inesperado de Sandringham y otras residencias reales responde a una medida preventiva frente a las bajas temperaturas, la caída de nieve y el riesgo que el hielo podrá representar para los visitantes en la zona. En un invierno severo, la seguridad se ha convertido en un factor determinante donde el rey Carlos III busca priorizar el bienestar de los turistas así como de los trabajadores de las residencias.