En el mundo de la moda existen looks que no envejecen y también aquellos que con el paso del tiempo se transforman en auténticos símbolos de estilo y referentes de una época. El armario de la princesa Diana cuenta con muchos elementos de estas características y uno de los más emblemáticos está cumpliendo 38 años.
El vestido azul que la princesa lució en una noche muy especial dedicada a una de sus grandes pasiones, el ballet, continúa siendo una inspiración infalible para aquellas personas que buscan transmitir elegancia clásica, un toque de romanticismo en sus atuendos Y por supuesto una apariencia sumamente femenina.
Diana de Gales, una gran amante del ballet
Antes de convertirse en princesa, Diana había practicado ballet durante toda su infancia, una disciplina que siempre ocupó un lugar muy especial dentro de su vida. Cuando se convirtió en miembro de la familia real, mantuvo este lazo con la práctica al convertirse en patrocinadora del English National Ballet, compañía a la que asistía con frecuencia tanto a los ensayos como a las funciones oficiales. Fue durante una de estas salidas culturales cuando Diana protagonizó uno de los momentos más icónicos en el mundo de la moda.
El 16 de diciembre de 1987, la princesa acudió a una representación de “Cenicienta” en la Royal Opera House de Londres. Desafiando las bajas temperaturas del invierno, la princesa apareció con un vestido digno de un cuento de hadas.
La princesa Diana y el vestido azul con el que hizo historia
Aquella noche la princesa apostó por un vestido azul firmado por el diseñador Murray Arbeid. A pesar de ser una prenda que resultó menos mediática que otras asociadas con la princesa, el trabajo de Arbeid logró interpretar a la perfección la esencia de Diana, haciéndola lucir elegante y sofisticada.
El modelo se destacaba por contar con una silueta palabra de honor, la cual se ceñía al cuerpo de la princesa realzando su figura. La prenda también contaba con una falda amplia de tul en capas que le aportó movimiento y muchísimo dramatismo a su look.
Por supuesto que los delicados detalles brillantes integrados al vestido reforzaron esa imagen etérea que convirtió a Diana en una auténtica princesa de cuento, haciendo así un guiño al vaporoso vestido de “Cenicienta” al llegar al baile.
¿Por qué el vestido de la princesa sigue siendo una inspiración en la actualidad?
La princesa cuidó a la perfección cada detalle, complementando el vestido con zapatos y clutch en tonos azules a juego con el azul noche de la prenda principal. Un collar y pendientes de diamantes agregaron un toque de glamour, y su peinado, un recogido bajo, la dotó de la elegancia y majestuosidad que tanto la caracterizaba.
Este look ha pasado a la historia como parte de los primeros atuendos de Diana como princesa de Gales, época en la que ya empezaba a experimentar con un estilo propio; a pesar de que cierta timidez aún la acompañaba, dejó claro que su imagen causaría revolución en la historia. Estas primeras muestras evolucionarían con el paso del tiempo hacia propuestas más arriesgadas, llevándola a definir el estilo que tanto admiramos y recordamos hoy en día.
El icónico look que la princesa Diana llevó a un evento de ballet la noche del 16 de diciembre de 1987. Recién cumplió 38 años y, a pesar del paso del tiempo, esta prenda sigue inspirándonos y ocupando un lugar muy especial dentro del archivo de los looks de Diana de Gales, pues perteneció a las primeras muestras de lo que en un futuro se convertiría en un referente de estilo y un gran legado en el mundo de la moda.