Durante su infancia, el príncipe William y el príncipe Harry compartieron vacaciones, compromisos oficiales y muchos momentos familiares junto a el entonces príncipe Carlos y la princesa Diana. Sin embargo, hubo una tradición de la realeza británica que terminó cambiando la forma en la que los hermanos viajaban juntos.
Se trata de una norma no escrita relacionada con la línea de sucesión al trono y que, aunque muchos seguidores de la familia real la desconocen, sigue influyendo en la vida de los herederos hasta el día de hoy.
La regla que obligó a William y Harry a viajar por separado
Cuando eran pequeños, William y Harry solían viajar junto a sus padres en el mismo avión. Sin embargo, todo cambió cuando William cumplió 12 años. A partir de esa edad, comenzó a aplicarse una práctica tradicional según la cual los herederos directos al trono no deberían viajar junto a otros miembros clave de la línea sucesoria.
La razón es proteger la continuidad de la monarquía en caso de un accidente. La idea es evitar que varias personas situadas en los primeros puestos de sucesión puedan verse afectadas por el mismo incidente durante un desplazamiento.
Por ello, una vez que William alcanzó esa edad, dejó de compartir determinados vuelos con su padre y con Harry, marcando una diferencia que no existía durante sus primeros años de vida.
El origen de una tradición centenaria
Aunque no se trata de una ley oficial recogida en ningún documento constitucional, esta práctica se ha convertido en una de las costumbres más respetadas dentro de la familia real británica. Surgió en una época en la que los viajes aéreos eran mucho menos seguros y la prioridad era garantizar la estabilidad de la Corona ante cualquier eventualidad.
Con el paso de los años, la tradición se ha mantenido, incluso cuando la seguridad de la aviación moderna ha reducido considerablemente los riesgos.
La historia parece repetirse con la nueva generación de royals, ya que el príncipe George, hijo mayor de William y Kate Middleton, también deberá seguir esta costumbre al formar parte de la línea directa de sucesión. Diversos expertos en realeza han señalado que, al alcanzar los 12 años, los viajes junto a su padre podrían requerir autorizaciones especiales o realizarse por separado.
Mucho más que un simple protocolo
Para muchos, esta tradición puede parecer excesiva, sin embargo, refleja hasta qué punto la monarquía británica planifica su continuidad a largo plazo. De hecho, la dinámica conocida como “el heredero y el suplente” —o heir and spare— ha marcado durante generaciones la vida de numerosos miembros de la familia real, incluidos William y Harry.