Lo que debes saber de la Abadía de Westminster, lugar clave en la historia de la Monarquía Británica

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En este lugar, situado ahora en el centro de Londres, frente a la sede del Parlamento y cerca del Palacio de Buckingham, el rey Eduardo construyó en la década de 1040 una iglesia de piedra sobre el emplazamiento de un antiguo monasterio benedictino fundado hacia 960. La construcción de la imponente abadía gótica que hoy conocemos comenzó bajo el reinado de Enrique III en 1245.

Ha sido escenario de coronaciones, bodas y funerales de múltiples reyes, así como celebraciones por el largo reinado de Isabel II, cuyo fallecimiento en septiembre de 2022 dio paso a un nuevo capítulo de la realeza, ahora encabezada por su hijo Carlos III.

Si de coronaciones hablamos…

Guillermo el Conquistador fue el primero en ser coronado en la abadía en 1066 y hasta la fecha, la Abadía ha acogido 39 coronaciones. En 1953, la princesa Isabel fue coronada Isabel II en la “silla de la coronación”, un trono fabricado en 1300-1301. Aquí estaba la “piedra del destino”, que se utilizó durante siglos para coronar a los reyes de Escocia. Este bloque de arenisca fue robado brevemente por estudiantes escoceses en una audaz aventura en 1950, y accidentalmente se partió en dos. En 1996, en pleno auge del sentimiento independentista, la piedra fue devuelta simbólicamente a Escocia. Pero se acordó que sería devuelta del castillo de Edimburgo a Westminster para las coronaciones.

¿Y las bodas?

El edificio también ha sido escenario de bodas reales, la mayoría desde la Primera Guerra Mundial. La primera fue la del rey Enrique I con la princesa Matilde de Escocia el 11 de noviembre de 1100. Los abuelos de Carlos III, el príncipe Alberto (más tarde rey Jorge VI) e Isabel Bowes-Lyon se casaron ahí en 1923. Y antes de convertirse en reina, su madre, la entonces princesa Isabel, se casó con Philip Mountbatten en 1947, en plena posguerra mundial. La tía del rey, la princesa Margarita, y sus hermanos Ana y Andrés, también se casaron aquí. La última boda real celebrada en Westminster fue la de su hijo mayor y ahora heredero al trono, el príncipe William, que se casó con Kate Middleton en 2011. Catorce años antes, en 1997, William asistió ahí al funeral de su madre, la princesa Diana, fallecida en un accidente de coche en París.

Los tristes funerales

Se calcula que 18 monarcas británicos están enterrados en la Abadía. El rey Jorge II fue el último, en 1760. Unas 3.300 personas han celebrado aquí sus funerales, entre ellas figuras ilustres de la historia británica como Charles Dickens, Rudyard Kipling, Henry Purcell y ocho primeros ministros.

El funeral de la reina Isabel II se celebró el 19 de septiembre ante 2.000 invitados. Las cenizas del astrofísico Stephen Hawking se depositaron también en la abadía, entre las tumbas de Isaac Newton y Charles Darwin. En este lugar también está la sepultura del soldado desconocido, cuyo cuerpo fue repatriado desde la Europa continental tras la Primera Guerra Mundial.

La abadía, cuyo nombre completo es Collegiate Church of St Peter, Westminster, tiene el estatuto de “peculiaridad real”, lo que significa que está exenta de otra jurisdicción eclesiástica que la del propio Rey, líder de la Iglesia de Inglaterra. Puede albergar a unas 2.200 personas, aunque la mayoría no podrá ver la coronación de Carlos III debido al muro que separa la nave del coro.

Los miembros de la familia real se sentarán lo más cerca posible del trono. En 1953, unas 8.250 personas asistieron a la coronación de Isabel II, gracias a unas gradas instaladas para la ocasión. Una vidriera inaugurada en 2018 celebra el reinado de la monarca más longeva de la historia británica. Creada por el pintor David Hockney, representa la campiña del norte de Inglaterra en primavera.

Con información de AFP / bur-acc/pc

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