Mette-Marit de Noruega ha recibido una noticia que marca un punto de inflexión en uno de los momentos más delicados de su vida. La princesa heredera fue dada de alta este 14 de julio, casi un mes después de someterse a un trasplante de pulmón que buscó frenar el avance de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde 2018. La Casa Real de Noruega confirmó que la esposa del príncipe Haakon ya abandonó el Hospital Universitario de Oslo y continuará su recuperación desde la residencia oficial de Skaugum, donde permanecerá bajo estricta supervisión médica durante los próximos meses.
El emotivo mensaje de Mette-Marit tras salir del hospital
Tras recibir el alta, Mette-Marit compartió un comunicado en el que expresó su profundo agradecimiento al donante de órganos, al personal sanitario y a todas las personas que la acompañaron durante este proceso.
“Gracias a la donación de órganos he recibido el regalo de mi vida”, afirmó la princesa heredera, quien también dedicó unas palabras de apoyo a quienes viven con fibrosis pulmonar y otras enfermedades respiratorias, destacando la importancia de mantener la esperanza durante los tratamientos.
El príncipe Haakon reconoció que, aunque el alta representa un paso muy positivo, la recuperación apenas comienza y todavía será necesario afrontar una etapa de vigilancia constante.
¿Cómo será la recuperación de Mette-Marit de Noruega?
De acuerdo con el equipo médico del Hospital Universitario de Oslo, la princesa heredera iniciará un programa intensivo de rehabilitación física y controles especializados durante los próximos seis meses para vigilar posibles complicaciones, como infecciones o rechazo del órgano trasplantado. Si la evolución continúa siendo favorable, el proceso completo podría extenderse alrededor de un año antes de alcanzar una condición estable.
Por esta razón, Mette-Marit permanecerá alejada de los compromisos oficiales durante un periodo indefinido, mientras concentra todos sus esfuerzos en la recuperación.
La enfermedad que cambió la vida de Mette-Marit de Noruega
La Casa Real noruega informó en 2018 que Mette-Marit había sido diagnosticada con fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que provoca el deterioro progresivo del tejido pulmonar y dificulta la respiración.
Durante los últimos meses, su estado de salud presentó un importante agravamiento que hizo necesario incluirla en la lista de espera para un trasplante de pulmón. La operación se realizó con éxito el pasado 18 de junio y, menos de un mes después, la princesa ya ha podido regresar a casa para continuar una nueva etapa de recuperación.