Hablar de la reina Isabel es adentrarnos en uno de los reinados más importantes y largos de la historia de Reino Unido. Cuando Isabel ascendió al trono en 1952, la Corona Imperial del Estado se posó sobre su cabeza; sin embargo, esta máxima pieza real no fue la única joya que la reina lució. A lo largo de su reinado, la reina Isabel II apostó por un centenar de piezas, entre las que pudimos ver la tira de aguamarina brasileña, que al igual que la rubí birmano, fueron personalizadas con joyas de su colección personal, otras de carácter más histórico e incluso aquellas que repitió en diversas ocasiones por ser consideradas sus favoritas.
Este es un breve recorrido por las 5 joyas reales más deslumbrantes que la reina Isabel llevó durante su reinado.
Tiara de flecos de la reina María
La historia de esta tiara se remonta a 1919, año en el que la reina María habría encargado de forma personal a Garrard. La joya, un tocado de inspiración de halo ruso, cuenta con 633 diamantes en su diseño. Esta tiara se conforma de una base de montura extraíble, por lo que también es posible llevarla como un collar.
Aunque acompañó a Isabel como tocado principal en su boda en 1947, también ha sido prestada a otras royals, como la princesa Ana y la princesa Beatriz.
Tiara kokoshnik de la reina Alejandra
Garrard también fue el encargado en la elaboración de esta tiara, la cual se mandó a hacer por orden de la reina Alejandra en 1888 con la intención de recrear una pieza que se asemejara a la tiara kokoshnik de diamantes que poseía su hermana, la emperatriz María Feodorovna.
Esta nueva versión contaba con 61 barras verticales engastadas en un aproximado de 400 diamantes y, al igual que otras piezas, también podía desmontarse para convertirse en collar.
Después de Alejandra, esta tiara fue transmitida a María en 1925, quien a su vez la pasaría a la reina Isabel en 1953.
Tiara de círculo oriental de la reina Victoria
En 1853, el príncipe Alberto hizo un encargo especial a Garrard; su misión era crear una tiara para su esposa, la reina Victoria, y así nació la tiara Círculo Oriental.
Esta joya estaba engastada en un aproximado de 2600 diamantes y ópalos en su versión original, pues posteriormente estos últimos fueron sustituidos por rubíes para la reina Alejandra.
La tiara círculo oriental pasó de la reina Victoria a su nuera, la reina Alejandra, y luego esta fue heredada por la Reina Madre cerca de 1936. Aunque en 1952 la reina Isabel habría de heredarla, permitió que su madre la conservara hasta su muerte en 2002; por esta razón, Isabel solo portó esta pieza una vez en su vida, en 2005. La joya volvió a ver la luz pública gracias a Kate Middleton, quien la usó en 2025 durante el banquete de Estado con Alemania.
Tiara Lover’s Knot
Esta joya fue un encargo especial de la reina María quien en 1913 llevó a Garrard la tiara de las Damas de Inglaterra así como su colección personal de perlas para crear la pieza, misma que es una réplica de una tiara que perteneció a su abuela, la princesa Augusta de Hesse, duquesa de Cambridge.
La tiara Lover’s Knot cuenta con un diseño de 19 arcos de diamantes y 19 perlas colgantes rematadas en un lazo en forma de corazón. En su diseño original, la pieza contaba con 19 perlas superiores que fueron reemplazadas por diamantes.
En 1953, la joya fue transmitida a la reina Isabel, quien la usó con frecuencia en la década de los 50, y posteriormente la princesa Diana sería quien la haría una pieza especial y referente de su figura.
Tiara de Vladimir
Originalmente, esta tiara fue propiedad de la gran duquesa Vladimir de Rusia; sin embargo, en 1921 la reina María la compraría a la hija de la duquesa, Elena Vladimiróvna, esposa de Nicolás de Grecia y Dinamarca.
Su diseño se compone de círculos elaborados de diamantes que se entrecruzan entre sí; sobre los espacios de este diseño se encuentran perlas colgantes que, según expertos, pueden ser sustituidas por esmeraldas.
Este tocado fue heredado a la reina Isabel en 1953, luego de la muerte de la reina María, y se convirtió en una de sus favoritas.
La reina Isabel II reinó por 70 años y 214 días en Reino Unido, y a lo largo de estos años llevó múltiples joyas que con el tiempo se convirtieron en piezas icónicas. Estas son las tiaras y coronas más deslumbrantes de su reinado, piezas que, además de trascender por ser llevadas por la reina, contaban ya con una historia previa que las dota de aún mayor valor.