La piel cambia con la edad y puede volverse más fina y menos capaz de retener humedad. En los labios, que tienen una barrera cutánea especialmente delicada, esto puede traducirse en mayor sensación de tirantez, descamación o grietas.
El clima frío o seco, la exposición al sol, algunos productos cosméticos y ciertos medicamentos también pueden favorecer la resequedad.
Por eso, una rutina sencilla y constante puede ayudar a mantenerlos cómodos y protegidos.
1. Usa un bálsamo hidratante todos los días
El primer paso es mantener los labios cubiertos con un producto que ayude a reducir la pérdida de humedad.
Busca bálsamos con ingredientes emolientes y oclusivos, como vaselina, manteca de karité, ceramidas o aceites minerales. Aplícalo varias veces al día y especialmente antes de dormir.
Si los labios están muy secos, evita productos que provoquen sensación de ardor o cosquilleo.
2. No olvides el protector solar
Los labios también están expuestos a la radiación ultravioleta y pueden sufrir daño solar.
Durante el día, utiliza un bálsamo labial con FPS 30 o superior y reaplícalo cuando sea necesario, especialmente si pasas tiempo al aire libre.
Este hábito es importante durante todo el año, no solamente en verano.
3. Evita lamerte los labios
Pasar la lengua por los labios puede parecer una solución inmediata cuando están secos, pero la humedad se evapora rápidamente y puede aumentar la sensación de resequedad.
Si tienes el hábito de hacerlo, intenta sustituirlo por la aplicación de un bálsamo hidratante cada vez que sientas tirantez.
4. No arranques la piel que se desprende
Cuando los labios se descaman, retirar las pequeñas pieles con los dedos puede provocar irritación e incluso pequeñas heridas.
En lugar de arrancarlas, aplica una capa generosa de bálsamo y deja que la piel se desprenda naturalmente.
También conviene evitar exfoliantes agresivos o cepillos utilizados para “pulir” los labios.
5. Mantén una buena hidratación
Beber suficiente agua durante el día contribuye al mantenimiento general de la hidratación del organismo.
Sin embargo, si tus labios están muy secos, tomar agua por sí solo no sustituye el uso de un producto tópico. La combinación de hidratación general y una barrera protectora sobre los labios puede ser más útil.
6. Revisa los productos que aplicas en los labios
Algunos labiales, bálsamos o productos con fragancias pueden irritar los labios sensibles.
Si notas ardor, enrojecimiento o descamación después de utilizar un producto, suspéndelo y observa si los síntomas mejoran.
Para el uso diario, puedes optar por fórmulas sencillas, sin perfume y diseñadas para piel sensible.
7. Crea una rutina nocturna
La noche es un buen momento para aplicar una capa más abundante de bálsamo, especialmente si durante el día los labios están expuestos al frío, viento, sol o maquillaje.
Antes de dormir, retira el maquillaje con suavidad y aplica un producto hidratante u oclusivo. La constancia puede ayudar a mantener los labios más suaves y evitar que lleguen a la mañana con sensación de tirantez.
¿Qué hacer si los labios siguen secos después de los 60?
Si la resequedad persiste pese a una rutina de cuidado, aparecen grietas que no cicatrizan, sangrado, dolor, inflamación o cambios persistentes en la textura, conviene consultar a un dermatólogo.
Los labios secos no siempre se deben únicamente a la edad o al clima: también pueden estar relacionados con irritación, alergias, algunos medicamentos u otras condiciones que requieren valoración profesional.
La mejor rutina después de los 60 no necesita muchos productos: hidratar, proteger del sol, evitar la irritación y mantener la constancia son los pasos fundamentales para cuidar esta zona tan delicada.