En el marco de la presentación de un nuevo retrato oficial en el histórico castillo de Frederiksborg junto al rey Federico X, la reina Mary de Dinamarca volvió a dar una lección magistral de estilo, elevando el arte de la moda sostenible y el valor sentimental de las joyas de la corona.
Conocida por su capacidad para rescatar vestimentas de archivo y darles una segunda vida impecable, la soberana de 54 años captó todas las miradas al lucir en su muñeca una de las piezas más antiguas y valiosas del joyero real danés: una pulsera con 158 años de antigüedad cuyo origen se remonta al año 1869.
Un tesoro victoriano con historia de amor real
La impresionante joya de ocho secciones cuadradas, cada una coronada por una gran perla central rodeada por 16 diamantes de talla brillante, guarda un profundo significado histórico. La pieza fue un regalo de compromiso del entonces príncipe heredero Federico (más tarde rey Federico VIII) a la princesa Lovisa de Suecia en 1868, previa a su boda celebrada al año siguiente.
Tras convertirse en reina de Dinamarca entre 1906 y 1912, la reina Lovisa instauró en 1910 la Fideicomiso de la Propiedad Real Danesa (Danish Royal Property Trust), una fundación destinada a asegurar que las joyas históricas más representativas de la dinastía permanecieran a disposición de las reinas consortes en ejercicio. Gracias a este legado, la pieza ha pasado de generación en generación, siendo custodiada anteriormente por la reina Margarita II.
El arte de combinar piezas históricas y joyería contemporánea
Lejos de recargar su estilismo con un despliegue ceremonial de alta joyería, la reina Mary optó por un equilibrio moderno que resume la esencia del lujo contemporáneo. Mientras lucía el brazalete del siglo XIX en su muñeca izquierda, en la derecha combinó piezas de alto valor personal:
Brazalete ‘Love’ de Cartier: Un clásico del diseño moderno que la consorte suele llevar en sus citas cotidianas e institucionales.
Pulsera estilo ‘Tennis’ de diamantes: Aportando un destello de luz fluida para enmarcar su vestuario de gala.
Esta apuesta por fusionar la herencia dinástica con iconos de la alta joyería del siglo XXI reafirma el estatus de la reina Mary como un referente de la realeza europea, capaz de honrar la rica historia de la monarquía danesa desde una perspectiva fresca, accesible y eternamente elegante.