Si bien es cierto que ningún miembro de la familia real británica está exento de la atención mediática, Carole Middleton ha sido una de las más asediadas por la prensa y la opinión pública. Para nadie es un secreto que, al comienzo de su vínculo con la realeza, la madre de Kate Middleton fue asociada como una figura que supo jugar sus cartas para lograr acercar a su hija a la Corona, mientras que para otros ha representado un ideal de madre protectora que logró conformar una familia sólida fuera del entorno aristocrático de Reino Unido.
Sin embargo, conforme han pasado los años, Carole y su papel en la vida del futuro heredero han adquirido una narrativa diferente, principalmente en su relación con el príncipe William, quien, a los ojos de muchos, encontró en su suegra una presencia materna constante y sumamente significativa.
Carole Middleton, su controvertido inicio
Durante los primeros años de noviazgo entre William y Kate, Carole fue duramente señalada como una mujer calculadora y acusada de haber preparado el camino de forma milimétrica para que su hija se convirtiera en princesa.
Por muchos años, Carole fue relacionada con una imagen de “ambiciosa”, especialmente cuando su empresa también comenzó a tener éxito; sin embargo, había algo que siempre llamaba la atención: su familia, la cual a primera vista parecía gozar de estabilidad y una buena relación entre sus miembros, caso contrario al entorno en el que el príncipe William se crio. Sin embargo, esa asociación que por mucho tiempo la persiguió fue diluyéndose conforme ella y William construían un vínculo fuerte.
Carole Middleton, apoyo en los momentos difíciles
Como algunas madres harían con sus hijos, Carole se convirtió en un pilar importante de la familia de William durante uno de los episodios más difíciles para los ahora príncipes de Gales: el diagnóstico de Kate Middleton.
Y es que Carole no solo estuvo como madre apoyando a su hija, quien estaba enfrentando un proceso delicado, sino que también fue apoyo para el propio William, y así lo demostró su aparición conjunta en Ascot en 2024, poco después de que la princesa de Gales hiciera público su tratamiento y diagnóstico. Para muchos, este gesto no solo nació del amor de una madre hacia su hija, sino del profundo vínculo y cariño que reflejó unidad, así como contención para William.
Carole y William, un vínculo materno
Aquel encuentro dejó claro algo para los expertos en realeza y el público en general: complicidad y apoyo genuino, pues, más allá de saludos formales y protocolarios, dicha reunión permitió ver entre ellos una dinámica diferente a la que estamos acostumbrados a presenciar en actos públicos de la realeza.
Un momento que reflejó a la perfección esto fue el pequeño tropiezo que Carol sufrió, donde con tal naturalidad se apoyó del príncipe para mantener el equilibrio, dejando claro al mundo que su relación era de confianza, similar a la que una madre experimenta con su hijo.
Luego del trágico deceso de la princesa Diana, William creció sin una figura materna que lo acompañara en su camino y vida adulta. Por supuesto que Carole no ha pretendido ocupar ese lugar, ni reemplazar a Diana de Gales; sin embargo, sí logró construir un vínculo especial con William que, según muchos expertos en realeza, está basado en la presencia constante, el cuidado y la estabilidad emocional, tomando así un papel importante en la vida del príncipe fuera de lo institucional, sino desde lo humano.
El pasado 31 de enero, Carole Middleton cumplió 71 años de edad, y aunque al principio su llegada a la realeza no fue muy bien aceptada, hoy en día se ha consolidado como una figura importante en la dinámica familiar del príncipe William, quien ha encontrado en su suegra un apoyo materno muy especial.