La situación en la que se encuentra el primogénito de la princesa Mette-Marit mantiene a toda Noruega a la expectativa y a la familia real bajo la lupa. Dos hechos han llamado la atención de los medios en los últimos días: la Fiscalía imputó a Marius Borg por 32 delitos y se compartió de forma oficial la fecha en la que Marius y los implicados en el caso se sienten a declarar ante la corte.
¿Salud o seguridad? Mette-Marit cancela de nuevo un viaje
En el mes de marzo, la princesa canceló su viaje a la Feria Internacional del Libro de Leipzig debido a problemas de salud, la cual se ve comprometida debido a su condición pulmonar de fibrosis. El día de hoy, a unas horas de que se anunciara la fecha de juicio de su hijo mayor, Marius, el cual se llevará a cabo del 3 de febrero hasta el 13 de marzo de 2026, la agenda de Mette-Marit de Noruega ha sido cancelada de nuevo.
El viaje que la princesa tenía previsto tenía como destino Nueva York, a donde viajaría con el príncipe Haakon para celebrar el bicentenario de la emigración noruega a América en la Gran Manzana. Sin embargo, la Casa Real Noruega compartió a través de un comunicado que “se le ha aconsejado a la princesa heredera no viajar a Estados Unidos debido a su enfermedad pulmonar crónica”, se leía en el documento.
Además, el comunicado también expresaba el profundo deseo de la princesa de seguir trabajando; “por ello organizaremos su programa oficial en el futuro de la mejor manera posible para que su salud y su trabajo puedan combinarse”, compartió la Casa Real.
La familia real en la mira
El comunicado llega luego de que el nombre de Marius volviera a acaparar los titulares, despertando las sospechas de la población sobre que esta cancelación tendría otro motivo oculto, y ante algunos es la forma diplomática de evitar una exposición innecesaria de la princesa.
Por supuesto que la delicada situación con Marius genera mucha presión mediática sobre la familia real noruega; hasta el momento, el único que ha hablado sobre el tema ha sido el príncipe Haakon, quien en su última aparición pública señalaba que la familia real seguiría cumpliendo con las tareas institucionales de su agenda, pero destacando que la situación es delicada y que confiaban en que los tribunales serían quienes tomarían la decisión definitiva.
La cancelación del viaje de la princesa Mette-Marit, aunque fue atribuida de forma oficial a motivos personales de salud, destapa la sospecha de su intención de continuar al margen ante la situación con su hijo mayor, así como la especulación de que, ante el juicio en puerta, la princesa busca alejarse de los escándalos.