¿Por qué la tiara Vladimir fue la favorita de la reina Isabel II? Esta es la emotiva razón de su elección

La legendaria tiara Vladimir no solo es una de las joyas de la corona británica más elegantes de su colección, sino que también contó con un vínculo sentimental con la reina.

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El joyero británico cuenta con una gran cantidad de piezas que a lo largo de la historia se han convertido en piezas emblemáticas, como la tiara Vladimir, una joya que, a pesar de que la reina Isabel II tuvo acceso a diversas extraordinarias, ocupó un lugar muy importante en su colección personal.

La razón va mucho más allá de una elección estética, pues la tiara no solo es preciosa en su diseño, sino que también cuenta con una historia llena de legado y significado personal para la monarca.

De la corte imperial rusa a la corona británica: el origen de la tiara Vladimir

La historia de esta pieza la hace muy lejos de Reino Unido, para ser más precisas, en 1874, cuando fue creada por el joyero Bolin como un regalo de bodas para la gran duquesa María de Mecklemburgo-Schwerin, futura gran duquesa Vladimir de Rusia, esposa de Vladímir Aleksándrovich de Rusia.

El diseño de esta joya consistía en arcos de diamantes que sostenían perlas que flotaban por el centro de estos, que para muchos era ejemplo de la opulencia que caracterizaba a la corte imperial rusa.

Luego de la revolución rusa de 1917, la tiara quedó oculta entre los tesoros personales de la duquesa hasta que fue recuperada por familiares con ayuda de un comerciante británico, quienes lograron sacarla de Rusia disfrazados de trabajadores.

De esta forma, la joya llegó a Inglaterra, donde inició una nueva etapa, pero esta vez dentro de la realeza británica.

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Isabel II con la tiara Vladimir.

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La reforma que la convirtió en una pieza única

En 1921, la reina María, abuela de Isabel II, adquirió la tiara y encargó al joyero Garrard su restauración, ya que su estructura había sufrido ciertos años durante su traslado. Sin embargo, no fue hasta 1924 cuando la joya sufrió uno de sus cambios más importantes, modificación en la que se sustituyeron perlas por esmeraldas de la colección de Cambridge.

Esta reforma convirtió a la tierra Vladimir en una pieza excepcional y llena de versatilidad, pues podría combinarse con perlas, esmeraldas, con o sin colgantes, característica clave para que pronto se convirtiera en la joya favorita de Isabel II.

La emotiva razón por la que la tiara fue una de las favoritas de la reina

Más allá de su belleza y versatilidad de diseño, la tiara Vladimir poseía un fuerte significado emocional para la monarca, y es que Isabel la heredó tras la muerte de la reina María en 1953, tan solo unos meses después de su coronación.

Para la reina, esta joya representaba continuidad; era símbolo de tradición, así como de una conexión directa con una figura que representó muchísimo en su vida. Isabel apostó por ella en infinidad de eventos especiales, desde escenas de estado hasta resoluciones diplomáticas, dejando claro que esta era una de sus joyas predilectas.

Conforme fueron pasando los años, la tiara Vladimir se convirtió en un emblema asociado a la imagen de la soberana, acompañándola incluso hasta el último acto público que realizó antes de su fallecimiento.

La razón por la que la tiara Vladimir fue la favorita de la reina Isabel II no solo se debió a la belleza que esta joya representaba, sino también al profundo significado emocional que esta tenía para ella, pues marcó momentos importantes de su reinado y vida, empezando por ser una joya heredada de su querida abuela.

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