Aunque su nombre no suele aparecer en los titulares contemporáneos, Victoria Eugenia de Battenberg, conocida cariñosamente como Ena, fue una de las figuras más decisivas y dramáticas de la historia reciente de la monarquía española. Su vida lo tuvo todo: romance real, un flechazo inesperado con Alfonso XIII, atentados, intrigas en el Palacio, exilio y un legado dinástico que llega, nada menos, que hasta la princesa Leonor.
Pero, ¿quién fue realmente esta mujer nacida en la corte británica y convertida en reina de España?
Ena: la nieta favorita de la reina Victoria
Victoria Eugenia nació el 24 de octubre de 1887 en el castillo de Balmoral en Escocia.
Era la hija menor del príncipe Enrique de Battenberg y de la princesa Beatriz, por ende la nieta más joven de la reina Victoria del Reino Unido.
Su infancia transcurrió rodeada de protocolo y disciplina, y bajo la estricta tutela de su poderosa abuela. La reina Victoria la adoraba y la llamaba “Mi pequeño tesoro”, educándola personalmente en las normas de comportamiento de la casa real británica. Incluso su apodo, “Ena”, derivado del gaélico “Eva”, marcaba su conexión con Escocia, tierra por la cual sentía un profundo cariño.
Su flechazo con Alfonso XIII
En 1905, durante la visita oficial del rey Alfonso XIII a Londres, se produjo el encuentro que cambiaría para siempre el destino de Ena. Aunque se especulaba que el monarca español se comprometería con la princesa Patricia de Connaught, fue la belleza y el carácter de Ena lo que capturó su atención.
Sin embargo, el romance no estuvo exento de obstáculos y es que Ena era anglicana y pertenecía a una familia de origen extranjero que despertaba recelo en la corte española. Aun así, su amor triunfó y ella se convirtió al catolicismo, renunciando a sus derechos dinásticos en el Reino Unido, celebrando su boda el 31 de mayo de 1906 en Madrid.
Lo que debía ser un día histórico terminó envuelta en tragedia, pues un anarquista lanzó una bomba al paso del carruaje nupcial, y a pesar de que los reyes sobrevivieron, el atentado dejó decenas de muertos y heridos. Y así, la imagen de Ena, con su vestido blanco manchado de sangre, se volvió símbolo del dramático inicio de su vida como reina de España.
Un matrimonio marcado por la hemofilia y el distanciamiento
El nacimiento de su primogénito Alfonso, en 1907, confirmó el mayor temor de la corte española: el niño padecía hemofilia. Más tarde, también se supo que el hijo menor, Gonzalo, padecía de la misma enfermedad.
Desde ese momento, la relación entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia se deterioró profundamente. El rey nunca la perdonó y las infidelidades se hicieron constantes y públicas, terminando distanciando emocionalmente a la pareja y haciendo que, cuando Alfonso XIII se exilió tras la proclamación de la Segunda República en 1931, Eugenia tomara un camino distinto, instalándose en Suiza, donde viviría hasta su muerte.
Su último regreso a España ocurrió en 1968, para ser madrina en el bautizo de su bisnieto Felipe de Borbón, hoy Felipe VI.
Victoria Eugenia es la bisabuela del rey Felipe VI; por lo tanto, es tatarabuela de la princesa Leonor. De acuerdo con la historia, la línea sucesoria de este parentesco se da porque Victoria fue madre de Juan de Borbón, quien fue padre de Juan Carlos I, y este a su vez, padre de Felipe VI, quien, junto a la reina Letizia, procreó a la futura heredera al trono: Leonor de Borbón.
Esto significa que la futura reina de España desciende directamente de aquella joven princesa británica que cruzó fronteras, religiones y tragedias para convertirse en reina consorte.
Victoria Eugenia vivió entre los extremos: adorada en su infancia, cuestionada como reina, marcada por las tragedias y finalmente reivindicada por la historia. Si bien su di, quien sin saberlo continúa una línea marcada por fortaleza, resiliencia y destino real, la cultura popular ha volteado a verla gracias a una nueva serie basada en su vida: “Ena”, producción de la cadena RTVE e inspirada en el libro de Pilar Eyre.