Si tu cuerpo y mente te piden pausa, hazles caso y escápate a la playa, porque la playa siempre será la respuesta. ¿El plan? Sunscape Cancún, un resort Todo Incluido que se encuentra en un punto privilegiado de la Zona Hotelera de Cancún, justo entre dos escenarios que parecen diseñados para relajarte al máximo: de un lado, la laguna Nichupté, con sus manglares y atardeceres que hipnotizan. Del otro, el mar Caribe con amaneceres que te llenan de una energía renovada y te recuerdan por qué necesitabas este viaje.
Esa conexión con la naturaleza, sumada a la arquitectura respetuosa y bella del resort, crea un refugio donde nadie en tu familia tiene que renunciar al placer ni al descanso, y mucho menos tú. Y es que Sunscape Cancún es una muestra clara de cómo ha evolucionado el concepto Todo Incluido, con amenidades bien pensadas y una oferta amplia de actividades acuáticas y terrestres que hacen que cada día se sienta distinto. Un verdadero santuario de entretenimiento, bienestar, gastronomía y disfrute sin límites.
Suites confortables que abrazan la cultura local
Desde el primer momento en que llegas a la suite, cuando observas la decoración caribeña contemporánea, con muebles cien por ciento artesanales y tonos inspirados en la arena, sabes que tendrás esos días perfectos que necesitas para desconectarte de la rutina.
Sunscape Cancún cuenta con suites y habitaciones, con vistas al mar Caribe, a la laguna o a la zona central de piscinas. Todas las habitaciones incluyen minibar, servicio a la habitación de 7 de la mañana a 11 de la noche y terrazas amplias para disfrutar el paisaje.
Si viajas con toda la tropa, la Family Junior Suite es la opción ganadora, ¡y hasta tiene una hamaca en la terraza! Pero si buscas algo más top, puedes elegir la Junior Suite Beachfront Swim up, para saltar a la piscina directamente desde tu balcón, o la espectacular Presidential Suite, con sus tinas de hidromasaje. Cada habitación cuenta con baños estilo spa y duchas de efecto lluvia que logran que los minutos bajo el agua se conviertan en momentos de paz del día.
También hay opciones si requieres un extra de privacidad, con sus habitaciones premium, que incluyen acceso al Salón VIP, ubicado en el sexto piso, que ofrece coctelería personalizada, licores premium y snacks. Y cuando se trata de estancias más largas o celebraciones especiales, la suite principal suma amplitud, sala independiente y amenidades de un nivel superior.
Un resort donde cada edad encuentra su ritmo
Viajar con hijos tiene de pronto sus complicaciones, pero en Sunscape Cancún todo está pensado para que funcione. No se trata de correr de un lado a otro ni de estar resolviendo pendientes, sino de disfrutar un resort donde cada miembro de la familia encuentra su lugar: mientras ellos juegan, exploran y se entretienen, tú te relajas y disfrutas del mar con la tranquilidad de que todo está cubierto.
Esto es posible gracias a que su programa de entretenimiento es amplio, dinámico y flexible, con opciones acuáticas y terrestres que se adaptan a los distintos intereses.
Los niños de entre 4 y 12 años serán los más divertidos en el Explorer ‘s Club y su parque acuático, con un barco pirata increíble, un castillo medieval, toboganes, dos zonas de chapoteo y una piscina familiar en la que podrán concentrar la energía del día. Y si hay adolescentes en el plan, ellos también tienen su propio espacio en la Core Zone, con videojuegos y dinámicas pensadas especialmente para su edad.
Mientras tanto, tú puedes regalarte una mañana en el Aura Spa con un masaje de inspiración maya, recorrer el circuito de hidroterapia con vapor y sauna, o sumarte a clases de yoga, zumba en la playa o aqua-aerobics.
Comer delicioso también es parte del viaje
Y claro, el placer también pasa por la mesa. La oferta gastronómica es tan amplia que podrías pasar todo el viaje probando sabores nuevos. Azul sirve desayunos mexicanos y cenas orientales. Ventanas ofrece un buffet internacional con acentos yucatecos bien logrados. Para una noche con espíritu de hacienda, Casa de Rosa es ideal para disfrutar chiles en nogada acompañados de mariachi.
Para las tardes más relajadas, At Sunset ofrece opciones saludables, y Viaggio te transporta a Italia con pastas y pizzas al horno de leña. Los antojos rápidos se resuelven con los hot dogs de The Dog House. Además, no puede faltar el toque dulce en Cravings, que es una dulcería inspirada en los años sesenta, ni el aroma del café recién horneado en Café México.
Las pausas en pareja o con amigos para tomar un buen cóctel, las puedes hacer en el Agave, cerca de los camastros, o en Las Olas Bar, con sus famosos columpios frente al mar. Por la noche, el Kaa Bar & Lounge, en el lobby, se llena de música en vivo; y si te hospedas en las habitaciones premium, tienes el refugio privado del VIP Lounge, en el sexto piso, con destilados de alta gama y una mesa de billar para cerrar el día con estilo.
Experiencias que se sienten y se recuerdan
La conexión con la cultura local también se vive de forma sencilla y auténtica. Si lo prefieres, puedes sumarte a degustaciones de tequila guiadas por sommeliers expertos o participar en el programa de liberación de tortugas (si visitas el resort entre agosto y noviembre). Por la noche, la energía del Caribe se hace presente en los shows y en un servicio atento y cálido, de esos que te hacen sentir realmente bienvenida.
Pues ya lo tienes, este es un plan insuperable para los primeros meses del año. Lo mejor de todo sin duda serán los días en la playa, pero al volver a casa después de este tiempo en Sunscape Cancún, no lo sentirás como el final de un descanso, sino como el comienzo de una versión más ligera, renovada y en equilibrio contigo misma.