México por el Clima: Semana de Acción 2026 se llevará a cabo en Ciudad de México bajo el eje “Regenerar la naturaleza, reimaginar el futuro”. La segunda edición incorpora, por primera vez, una agenda conjunta de clima y naturaleza, con conversaciones sobre biodiversidad, agua, transición energética, ciudades sostenibles, economía circular, tecnología y turismo regenerativo.
Las jornadas centrales serán del 6 al 8 de octubre en el Papalote Museo del Niño, además de actividades en el Parque Ecológico de Xochimilco y Utopía Ceylán. La plataforma reúne a representantes de gobierno, empresas, academia, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil, comunidades y ciudadanía, con la intención de conectar proyectos y generar nuevas alianzas.
Porque una de las ideas que atraviesa esta edición es precisamente esa: frente a los grandes desafíos ambientales, las respuestas también surgen cuando comenzamos a reconectar aquello que parecía separado.
Y esa noción de conexión encuentra un eco especial en la historia de Mati Covarrubias, compositora, directora y productora cuya trayectoria comenzó en la música y que, posteriormente, encontró en el cine una manera de unir sonido, imagen y naturaleza.
Mati Covarrubias y el poder de mirar
La relación de Mati con la naturaleza comenzó cuando tenía seis años. En Puerto Vallarta, con una guitarra entre las manos, aprendió de sus padres a detenerse a contemplar el horizonte.
Ese recuerdo sigue presente en su manera de entender la creatividad. “¿Ves el horizonte? Ahí donde se une el cielo y el mar está toda la potencialidad para tu alma”, es la frase que hoy le diría a aquella niña que fue.
Quizá ahí esté también una de las claves de su historia: aprender a mirar antes de intentar explicarlo todo. Es, además, el consejo que daría a otras niñas: identificar aquello que despierta su curiosidad y atreverse a seguirlo.
Su primera pasión fue la música, pero con el tiempo sintió la necesidad de llevarla a otro lenguaje. “Era importante no sólo usar el sonido, sino mostrar su color y su forma, y no había otra manera de hacerlo más que en el cine”, explica.
Esa búsqueda desembocó en el documental La bahía de mi vida: conexiones invisibles, estrenado en 2025, una obra que parte de su relación con Puerto Vallarta y Bahía de Banderas para explorar los vínculos entre las personas y el entorno natural. Un tema que hoy cobra todavía más sentido dentro de una conversación que busca volver a colocar a la naturaleza en el centro.
Una carrera guiada por la curiosidad
Pero la curiosidad de Mati no se ha limitado al terreno creativo. A lo largo de su trayectoria, Covarrubias también ha explorado distintas formas de entender la experiencia humana. Estudió taoísmo, psicología transpersonal, contemplación cristiana, meditación hindú, budismo tibetano y neurolingüística.
Más que seguir una sola corriente, ese recorrido responde a su interés por comprender aquello que no siempre es visible. “El trayecto de acercarme a tantos caminos de acceso a la fuente, a lo que es misterioso en la realidad humana, me ha conectado profundamente con el mundo al que vamos todos los días cuando dormimos”, cuenta.
También ha construido su carrera fuera de las fórmulas convencionales. Frente a los obstáculos, prefiere cambiar de dirección antes que quedarse atrapada en una ruta que ya no funciona.
Esa postura transformó incluso su manera de entender el fracaso. Para ella, cuando se observa fuera de la victimización, puede convertirse en un regalo y en una oportunidad para encontrar otro camino. Una filosofía que, llevada más allá de lo personal, habla también de la capacidad de imaginar alternativas cuando las respuestas conocidas dejan de funcionar.
La naturaleza como parte de su lenguaje creativo
En el trabajo de Covarrubias, la naturaleza no aparece solamente como escenario. Es presencia, inspiración y, muchas veces, punto de partida.
Su conexión con Puerto Vallarta y Bahía de Banderas está ligada a su propia infancia y a una sensibilidad que desarrolló desde entonces. Esa relación terminó convirtiéndose en materia para su trabajo cinematográfico y en una manera de hablar sobre la vida a través de imágenes, sonidos y paisajes.
Ahí es donde su trayectoria dialoga de manera especialmente orgánica con México por el Clima. La edición 2026 parte de la idea de que clima y naturaleza no pueden pensarse como agendas independientes y de que nuestra relación con los ecosistemas también necesita transformarse.
Por eso, su participación aporta al encuentro una perspectiva desde la cultura y la creación: una invitación a recordar que la conciencia ambiental no nace únicamente de los datos, sino también de aquello que somos capaces de observar, sentir y contar. La plataforma busca precisamente conectar conocimiento, proyectos y soluciones que ya existen en México para llevarlos a una escala mayor.
Crear, tener propósito y encontrar abundancia
Esa búsqueda de sentido también atraviesa otro territorio fundamental en su vida. Cuando habla de su carrera, hay un logro que coloca por encima de cualquier reconocimiento profesional: ser madre.
Covarrubias describe a su hija como una de las experiencias más importantes y equilibrantes de su vida. Ahora que ella terminó sus estudios, la acompaña mientras encuentra su propio camino. Y quizá por eso su reflexión sobre creatividad y propósito adquiere otra dimensión cuando habla de las mujeres y de la posibilidad de construir una vida propia, sin necesidad de seguir una fórmula preestablecida.
Esa experiencia también ha influido en la manera en que acompaña a otras mujeres que buscan hacer convivir creatividad, propósito y sustento económico.
Para ella, la abundancia puede existir en distintos niveles: creativo, personal y económico. “La abundancia creativa, la abundancia de propósito y de sustento económico es un estado mental al que todos tenemos permiso de acceder”, afirma.
Y resume su manera de mirar el mundo en una frase: “El mundo está en nosotros, no está fuera”.
Una idea que, vista desde la conversación ambiental, adquiere un significado especialmente poderoso: si no estamos separados de aquello que nos rodea, cuidar la naturaleza deja de ser algo externo y se convierte también en una manera de cuidarnos.
México por el Clima 2026
Esa misma noción de interdependencia está en el centro de México por el Clima 2026. La edición busca ampliar la conversación ambiental al incorporar clima y naturaleza dentro de una misma agenda. Entre los temas estarán finanzas sustentables, economía circular, tecnología, agua, biodiversidad, ciudades sostenibles, sabiduría ancestral y justicia social.
Y la propuesta va más allá de los cinco días del encuentro. Los grupos de trabajo de México por el Clima desarrollan propuestas durante todo el año con la intención de que las conversaciones puedan traducirse en alianzas, inversión, innovación e incidencia en políticas públicas.
En ese escenario, las soluciones pueden llegar desde muchos lugares: la ciencia, las comunidades, las empresas, las ciudades, la tecnología y también la cultura. La participación de Mati Covarrubias aporta esta última mirada: la de quien lleva décadas observando la relación entre las personas y su entorno y convirtiéndola en imágenes, sonidos e historias.
Porque quizá reimaginar el futuro también empieza ahí: en volver a mirar la naturaleza no como algo que sucede fuera de nosotros, sino como una historia de la que todos formamos parte.