Así era la millonaria vida de Sarah Ferguson que la llevaría a “pedir dinero” a Epstein

Entre lujos gastronómicos y una corte de asistentes privados, la duquesa de York apostó por un estilo de vida que con el tiempo ya no pudo sostener.

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Así fue como Sarah pasó sus días después de su divorcio.

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La vida de Sarah Ferguson se ha caracterizado por oscilar entre el brillo que le brindaba la realeza y la polémica con la que acaparó infinidad de veces los titulares de la prensa británica. Sin embargo, algunos capítulos de su historia personal nunca llegaron a ser tan oscuros como el de su vínculo con el criminal Jeffrey Epstein.

Por años, muchos pensábamos que la suya era una vida llena de privilegios y despreocupaciones; sin embargo, en algún punto de su historia, la exduquesa convertiría su estadía en Royal Lodge en una jaula de oro en la que las deudas y la presión económica amenazaron con afectar su calidad de vida e imagen pública.

De esta forma, la necesidad de mantener un estándar de vida millonario sin contar con los ingresos de la corona luego de divorciarse del expríncipe Andrés fue el punto de quiebre que la llevaría a acercarse aún más a ese “amigo supremo” que hoy en día ha provocado que la reputación de Fergie siga en declive.

La lujosa vida de Sarah Ferguson

Tras su divorcio del príncipe Andrés en 1996, Sarah se encontró en una posición complicada y ambigua, pues a pesar de conservar su título como duquesa así como el acceso a los círculos más exclusivos en el mundo, carecía de una asignación económica que suele otorgarse a los miembros activos de la familia real.

De acuerdo con el reporte de diversos medios británicos, Sarah trató de mantener las apariencias y continuó con una vida digna de cualquier círculo alto de la aristocracia británica.

Detalles ofrecidos por “Daily Mail” han señalado que, a pesar de que las deudas personales de la entonces duquesa superaban los 5 millones de libras, Fergie se negaba a hacer un recorte en sus gastos. Se ha documentado que podía invertir hasta 300 libras esterlinas únicamente en el suministro de verduras orgánicas y productos gourmet.

Su nivel de vida lujosa no se limitaba únicamente a la comida, pues Sarah también mantenía una oficina privada con asistentes, peluqueros y choferes listos para seguirla atendiendo. Dentro de sus gastos también se incluían viajes en jets privados e incluso costosos tratamientos de belleza; por esta razón, más pronto que tarde Fergie estuvo al borde de la bancarrota.

Ante este panorama, Ferguson tuvo que recurrir al apoyo de su “amigo supremo”, llegándose a documentar que aceptó 15,000 libras por parte de Epstein para poder pagarle a su asistente personal, Johnny O’Sullivan.

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La exduquesa disfrutó de una vida de lujos que con el tiempo ya no pudo sostener.

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La amistad “suprema” entre Sarah y Epstein

Esta polémica relación se ha reavivado luego de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos filtrara documentos en los que aparecían correos electrónicos entre la duquesa y el criminal, donde ella mostraba una comunicación que resulta escalofriante.

En dichos mensajes, Sarah llama al financiero “amigo supremo y fiel”, agradeciéndole su “generosidad” e incluso llegándole a ofrecer disculpas por haberlo vinculado con los crímenes de pedofilia de los que se le acusaba en entrevistas con las que buscó proteger su imagen.

Este intercambio demostraría que su relación era sumamente cercana, algo que se contraponía con anteriores declaraciones en las que afirmaba no haber conocido en profundidad al criminal.

Los documentos judiciales recientemente compartidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos también revelaron que existían planes para que Epstein contara con una participación en una marca perteneciente a la entonces duquesa. De acuerdo con lo otorgado por diversos informes de medios británicos, en estos planes se contemplaba otorgar un salario de 250,000 dólares para Sarah, algo que muchos interpretaron como la oportunidad perfecta de la exduquesa para resolver sus problemas financieros. Según expertos reales, esta dependencia económica sería la que llevaría a Fergie a ignorar las “señales de alerta” que el financiero ya enviaba desde ese entonces.

El costo de su amistad y el exilio de la realeza

Hace tan solo unos días, Sarah y Andrés dejaron de forma definitiva Royal Lodge, en un panorama que no favorece a ninguno de los dos y donde la realidad financiera de la exduquesa vuelve a revisarse y mantenerse bajo la lupa.

A sus 66 años, Sarah tendrá que enfrentarse al reto de forjar una vida completamente independiente lejos de las propiedades reales, así como de sus peligrosos aliados del pasado, y aunque ha intentado distanciarse de la imagen de Epstein, las consecuencias de este vínculo la alcanzaron, pues múltiples organizaciones benéficas cortaron lazos con ella, afectando así esta fuente de ingresos.

Aunque aún no hay nada escrito sobre qué es lo que sucederá con Sarah Ferguson luego de haberse vinculado con el criminal Jeffrey Epstein, la realidad es que su futuro no cuenta con tintes esperanzadores. A pesar de en el pasado haber disfrutado de una vida millonaria, su imagen así como su reputación han quedado marcadas por sus acciones pasadas y vínculos que hoy en día la vuelven a poner en el centro de una de las polémicas más grandes de la realeza británica.

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