Aunque el rey Carlos III hoy ocupa una imagen sumamente protocolaria al haberse convertido en el monarca del Reino Unido, en marzo de 1978, el joven príncipe Carlos realizó su primera visita oficial a Brasil, mostrándonos un lado poco antes visto.
Él, con tan solo 29 años, el entonces heredero al trono, en su recorrido diplomático visitó diversas paradas en varias ciudades del país, entre ellas Río de Janeiro, lugar en el que el futuro rey protagonizó un momento espontáneo que aún se recuerda con cariño y sorpresa.
Y es que el futuro soberano decidió romper el protocolo por unos segundos y bailar samba en la ciudad carioca, interactuando con la cultura local.
El itinerario del príncipe Carlos que lo llevó al carnaval
La visita oficial de 1978 formó parte de una gira que el príncipe realizó por Sudamérica, en la que incluyó compromisos en Sao Paulo y Río de Janeiro.
A pesar de que muchas de sus actividades estuvieron enfocadas en reuniones, ceremonias y encuentros formales orientados a fortalecer las relaciones bilaterales entre Reino Unido y Brasil, también hubo espacio para que el príncipe asistiera a actos menos formales. Esta decisión es la que llevaría a poner a Carlos en una escena en donde la samba jugó un papel importante.
El príncipe Carlos bailando samba
Durante su estancia en Río, el príncipe asistió a un evento organizado en el Palacio da Cidade. Allí fue invitado a compartir la pista con una passista perteneciente a la escuela de samba Beija-Flor de Nilópolis, conocida como Pinah.
Dicho encuentro causó gran curiosidad entre la prensa que acompañaba y cubría el evento, tras ver al heredero vestido en un atuendo formal, intentando replicar los pasos de samba en una actitud entusiasta y espontánea en medio del ritmo de la música brasileña.
La escena no solo quedó plasmada en fotografías, sino también en videos, mostrando a Carlos con una expresión risueña, relajada e incluso divertida, algo poco común en figuras reales en aquellos años.
El regreso del príncipe una década más tarde
En diversas entrevistas, el propio Carlos recordó varias veces aquella noche, describiéndola como el momento en el que bailó una “rudimentaria versión de samba”, Y a pesar de que la anécdota parece ocupar un lugar especial en la memoria del ahora rey, aquella no fue su última visita a Brasil.
El príncipe regresaría en 1991, 2002 y 2009 al país como parte de sus visitas oficiales, aprovechando algunas oportunidades para recordar con cariño la escena en la que bailó samba en Río, destacando la conexión y el gran recibimiento que tuvo por parte del pueblo brasileño. Y aunque en sus visitas más recientes la anécdota no se volvió a repetir, el baile de 1978 sigue presente en la memoria colectiva de los fanáticos de la realeza.
Aunque pocas veces solemos ver a las figuras reales interactuando de esta forma, la visita del príncipe Carlos a Río de Janeiro, donde bailó samba como un experto, es un claro ejemplo de cómo incluso las figuras reales pueden entender y abrazar la cultura local de los sitios que visitan. Hoy la escena, además de sorprendente, nos resulta divertida, y qué mejor momento para recordarla que a unos días de comenzar el mes en el que ocurrió hace 48 años.