Durante el tradicional mensaje de fin de año, emitido por el príncipe Alberto, el cual tuvo por objetivo desear a todos un increíble 2026. El príncipe no estuvo solo en su discurso; lo acompañaron los príncipes Gabriella y Jacques, así como su esposa, Charlene de Mónaco, quien volvió a robarse los reflectores y miradas con un look sobrio y majestuoso, apostando por el color del año: el blanco.
La familia real envía un mensaje de Año Nuevo
Esta es la octava ocasión en la que la princesa acompaña al príncipe Alberto durante el mensaje de Año Nuevo, y en años recientes, al discurso se han sumado sus hijos, la princesa Gabriella y el príncipe heredero Jacques.
Para el mensaje de este año, los jóvenes royals tomaron un papel principal en el mensaje, mientras Gabriella destacó por su dulzura y su vestido en color rojo que combinó a la perfección con el entorno navideño y festivo; Jacques la acompañó en un contraste de tonos azules, a su vez, combinado con el atuendo de su padre. Sin embargo, el centro de la postal familiar, sin lugar a dudas, se lo llevó Charlene con su impecable estilo.
Charlene se roba los titulares con su elegante atuendo
Aunque en los eventos más recientes, previos a fin de año, la princesa ya había optado por este color para hacerlo parte de su paleta de estilo. Para el mensaje de Año Nuevo, Charlene volvió a lucir el color blanco en un posible homenaje al color que estará dominando el 2026.
La princesa apostó por deslumbrar con un diseño con capa integrada, la cual caía envuelta desde el cuello hasta los hombros, creando una silueta muy sofisticada y moderna. Aunque no se apreció a la perfección si esta prenda era un vestido o parte de un mono, la realidad es que el tejido satinado hizo que su estilo destacara dentro del salón, dejando claro que, como otras figuras de la realeza, domina a la perfección el arte del vestir.
Maquillaje natural: sello característico de su estilo
Aunque la prenda habló por sí misma, dejando claro el mensaje de refinamiento y elegancia, el arreglo de la princesa también supo convivir con él para hacerla lucir más hermosa.
Fiel a su estilo natural, Charlenen apostó por un maquillaje sutil, dejando que la piel luminosa fuera la protagonista, pero agregando un toque de color rojo a los labios para jugar con el atuendo de su hija.
Para el peinado, eligió un recogido inspirado en la década de los 50 con ondas marcadas y algunos mechones sueltos para enmarcar el rostro.
Una de las piezas más comentadas de su atuendo fueron los pendientes que eligió para complementar el look. Un par de estrellas plateadas decoraron sus oídos, destacando la piedra central que los conformaba, haciendo que el look fuera aún más elegante y refinado.
El look festivo de Charlene de Mónaco no solo destacó por su elegancia, sino también por ser una lección de estilo donde la princesa hizo del color del año su aliado para recibir el 2026 en paz, armonía y utilizando a la moda como una poderosa forma de comunicación, pues su imagen reforzó de una y mil maneras el mensaje de fin de año del príncipe Alberto.