Para los fanáticos de la realeza, los eventos oficiales, las apariciones públicas y la historia personal de cada miembro despiertan cierta fascinación e interés, especialmente cuando la polémica se hace presente y la monarquía británica no está exenta de ello en estos días.
Luego de todo lo ocurrido con Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson tras su relación con el criminal Jeffrey Epstein, la casa real enfrenta una de sus crisis más fuertes en la historia. Dentro de este contexto y todo lo que ha surgido en relación a él, ha destacado la posible distancia entre Kate Middleton y el príncipe William con sus primas las princesas Beatriz y Eugenia de York.
Y es que diversos medios británicos han sugerido que la relación entre los futuros reyes y las hijas del polémico expríncipe Andrés no estaría atravesando un momento de cercanía y que esta situación habría dividido a la familia Windsor en dos bandos, en el que los Tindall estarían apoyando al futuro rey.
¿Kate y William no se llevan bien con las princesas de York?
Quienes han seguido a la familia real británica por un largo tiempo seguramente se habrán dado cuenta de que el expríncipe Andrés y su esposa Sarah Ferguson no eran las figuras favoritas del príncipe William; sin embargo, la relación que este mantenía con sus primas parecía ser cercana.
Sin embargo, reportes recientes de diversos medios británicos estarían señalando que el vínculo entre los Gales y las princesas de York habría sido por cordialidad, pero siempre con cierta distancia.
Algunas versiones incluso han apuntado a que, más que un lazo familiar, no hay ningún tipo de cercanía significativa entre ellos, la cual se habría provocado por la diferencia en los estilos de vida, agendas públicas y círculos sociales. Algo que, en teoría, no es algo del otro mundo, pues en las dinámicas familiares de todos nosotros suceden situaciones similares, pero que en el entorno real dicen mucho dada la importancia de la institución.
¿El príncipe William no dudaría en “cortar lazos”?
Algunos medios británicos han señalado en diversas ocasiones que el príncipe William no tendría ningún problema al momento de adoptar una postura decisiva en cuanto al papel que sus primas desempeñan dentro de la corona.
Hay quienes afirman que él vería en Andrés y Sarah dos integrantes que ya no aportan absolutamente nada a la institución y que, al contrario, han contribuido a cimentar una imagen sumamente negativa sobre ella. Dentro de esta idea, el futuro heredero estaría apoyando la decisión de su padre de sacar del mapa de la institución a sus tíos.
Por supuesto, si Beatriz y Eugenia decidieran respaldar a sus padres, William no dudaría ni por un segundo en relegar a sus primas de sus respectivas actividades reales.
Los Windsor divididos en bandos
De confirmarse todo el panorama que han planteado estos tabloides, la división dentro de la familia Windsor sería inevitable. Según señalan algunas figuras, como el príncipe Harry y Meghan Markle, estarían del lado de Beatriz y Eugenia, pues Harry no solo mantiene con ellas una relación cercana, sino que ambas princesas fueron piezas clave que ayudaron a los duques a trasladarse a su nueva vida en Estados Unidos.
Sin embargo, William y Kate no estarían solos en la lucha, pues la familia Tindall, incluida la propia princesa Ana, seguramente se uniría al bando de los príncipes de Gales, no solo porque con ellos comparten cierta cercanía, sino porque serán los futuros reyes.
Recordemos que este lado de la familia siempre ha demostrado cierta predilección por defender las normas y protocolos de la realeza, y aunque William ha llegado a mencionar que en su reinado habría ciertos cambios en la monarquía, es bien sabido que él respeta bastante la institución y su imagen.
Por supuesto que todo esto hasta este momento son solamente especulaciones, pues no existen afirmaciones, posturas o declaraciones oficiales por parte de ninguno de los involucrados. Lo que sí es un hecho es que, independientemente del distanciamiento de Kate Middleton y el príncipe William entre las princesas Beatriz y Eugenia, la familia real británica enfrenta una de sus mayores crisis como consecuencia de las acciones de Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson.