El jueves 19 de diciembre se dio a conocer la muerte del actor Eric Dane a los 53 años de edad, tras luchar durante más de un año con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), dejando un profundo vacío en el mundo del entretenimiento, pero sobre todo en el corazón de su familia.
Lejos de la pantalla, Eric fue conocido como un hombre de familia, entregado a sus hijas Billie Beatrice y Georgia Geraldine que comparte con la también actriz, Rebecca Gayheart, con quien ha protagonizado un hermosa historia de amor y unión familiar.
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Historia de amor de Rebecca Gayheart y Eric Dane
Rebecca y Eric comenzaron a salir en 2003 y, tras un noviazgo breve pero apasionado, se casaron en octubre de 2004 en una ceremonia íntima en Las Vegas, en aquel momento, Dane empezaba a consolidarse como uno de los galanes más codiciados de la televisión gracias a su papel del doctor Mark Sloan en la serie Grey’s Anatomy.
Su historia parecía sacada de una película romántica con química evidente en alfombras rojas, declaraciones públicas de amor y una imagen de pareja perfecta ante las cámaras, y con el tiempo, le dieron la bienvenida a sus hijas.
Sin embargo, no todo fue color de rosa, en 2011 comenzaron los problemas en el paraíso cuando Dane tuvo que ingresar a rehabilitación para tratar su adicción a los analgésicos tras una lesión deportiva, y aunque Rebecca siempre le demostró su apoyo incondicional, su relación se comenzó a enfriar.
Finalmente en 2018, Rebecca solicitó el divorcio citando “diferencias irreconciliables”, pero el proceso fue largo y complejo; sin embargo, su relación se mantuvo con una dinámica cercana y de respeto por el bienestar de sus hijas.
Rebecca Gayheart canceló la demanda de divorcio para quedarse con Eric Dane
Tras varios años separados, en abril de 2025, poco antes de que se hiciera público el diagnóstico de Dane, Rebecca pidió retirar la demanda de divorcio, ya que la enfermedad transformó por completo su perspectiva.
Rebecca admitió que su vínculo se fortaleció y que, aunque su amor evolucionó a uno más “familiar”, seguían siendo una familia. En los últimos meses, se involucró activamente en su cuidado y apoyo público, proyectando una imagen de unidad que conmovió a muchos.
Para Eric, sus hijas eran lo más importante: hablaba de ellas con orgullo y cariño, y aseguraba que la paternidad era el mayor logro de su vida. En sus últimos meses, pasó la mayor parte del tiempo junto a ellas y a su esposa.