Aunque la temporada decembrina ya llegó a su fin y el nuevo año ha dado inicio de forma oficial, estos días de descanso y vacaciones para algunas son el pretexto perfecto para indagar un poco sobre las tradiciones de la familia real británica.
Para los Windsor no hay escenario más emblemático que Sandringham House, ubicada en la serena campiña de Norfolk. Esta residencia no solo es una propiedad con 20,000 hectáreas; está bien en el corazón de las fiestas navideñas de la familia real desde 1862.
las paredes de este espacio seguramente tienen muchas historias por contar, y a pesar de que los años han pasado por ella, hay tradiciones que se mantienen vivas con el paso del tiempo. Aunque algunas nacieron incluso antes del reinado de la reina Isabel II, hoy el rey Carlos se encarga de preservar con mucha meticulosidad y devoción incluso las que su madre instauró.
Así eran las vacaciones navideñas de la reina, y estas son las prácticas que su hijo, el rey Carlos, se ha encargado de mantener vivas luego de dos años del deceso de la monarca.
Sandringham: un refugio de nostalgia
Para la difunta reina, un significado emocional profundo que iba mucho más allá de las fiestas y la celebración. Se dice que ella solía prolongar su estancia hasta después del 6 de febrero, pues era esta la que marcaba el aniversario de la muerte de su padre, el rey Jorge VI, pues fue en esta residencia donde él partió.
De acuerdo con testigos, durante estos meses la casa se llenaba de vida, siendo el árbol en Navidad en el salón principal uno de los espectáculos más impresionantes y que llenaban de magia el espacio.
Sin embargo, aunque eran días de vacaciones, no significaba que todo el tiempo se tenía que descansar. La reina era famosa por atender durante estos días cajas rojas ministeriales, a excepción del día de Navidad.
La planificación de los vestuarios era exhaustiva, pues se consideraban desde elegantes conjuntos para la hora del té hasta capas y abrigos para las caminatas por la finca.
El rey Carlos y la continuidad de las tradiciones en Norfolk
Al llegar al trono, Carlos dejó claro que la continuidad era la base de su reinado y, a pesar de que, a diferencia de su madre, las estancias del nuevo monarca en este paraíso suelen ser más breves, el ahora rey mantiene viva la esencia de las vacaciones en Sandringham.
El rey sigue atendiendo asuntos de Estado; sin embargo, el entretenimiento forma parte importante de la temporada de fiestas.
La misa en la capilla de Santa María Magdalena, las caminatas por la finca, así como el intercambio de obsequios de broma, sigue siendo parte vital.
La celebración navideña de las nuevas generaciones en Anmer Hall
A pocos metros de la casa principal se encuentra Anmer Hall, la residencia de campo del príncipe William y Kate Middleton. A pesar de que los príncipes de Gales participan activamente en la tradicional celebración navideña del rey Carlos, muchos expertos creen que la cercanía de ambos hogares puede permitir que se realicen cambios en la celebración navideña conforme vaya pasando el tiempo.
Las risas de sus pequeños hijos y la vitalidad con la que se estima que los príncipes han educado a sus hijos son muestra de que la monarquía sigue cambiando, y que, aunque las tradiciones continúen, es probable que Guillermo implemente otras cuando sea su momento de reinar.
Sandringham ha sido testigo de momentos de gran peso histórico; en su vasto territorio y paredes se entreteje un hilo que conecta el pasado de la reina Isabel II, el presente del rey Carlos III y el futuro de lo que será el reinado del príncipe William.
Para los Windsor, Norfolk es el lugar donde se recargan energías para enfrentar un nuevo año; para el mundo, un lugar en el que el tiempo sigue honrando las tradiciones de reyes que incluso nosotros no llegamos a conocer.