Durante el fin de semana, el rey Harald de Noruega celebró su cumpleaños 89, en un momento donde la monarquía noruega atraviesa por su mayor crisis, generada especialmente por los vínculos de la princesa Mette-Marit con Jeffrey Epstein y el juicio de su hijo Marius Borg.
Para celebrar su cumpleaños, el rey Harald ha querido enviar un mensaje contundente, donde deja claro cuál es la línea de sucesión al trono, con un retrato oficial y simbólico que deja fuera a Mette-Marit.
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El mensaje del rey Harald de Noruega con su retrato oficial por su cumpleaños 89
El nuevo retrato de Harald de Noruega lo muestra únicamente junto a su hijo Haakon de Noruega y su nieta, la princesa heredera Ingrid Alexandra de Noruega, en una composición cuidadosamente pensada que refuerza la autoridad del monarca y simboliza la continuidad generacional, destacando el gesto cercano de la joven al apoyar su mano en el hombro de su abuelo.
El vestuario mantiene una línea sobria y moderna: los tres visten prendas oscuras y formales, sin condecoraciones ni elementos ceremoniales, destacados solo por detalles discretos, como la corbata rosa del rey, la corbata azul de Haakon que suavizan la imagen, mientras Ingrid luce sin joyas ostentosas.
El conjunto transmite normalidad e institucionalidad contemporánea, en sintonía con el estilo sobrio de las monarquías escandinavas.
El retrato se centra exclusivamente en la línea sucesoria: rey, heredero y futura reina, al no incluir a la reina Sonia ni a la princesa Mette-Marit, y aunque la imagen fue tomada antes de la polémica por los correos vinculados a Jeffrey Epstein salieran a la luz, la imagen refuerza visualmente que la sucesión al trono sigue clara y definida.
¿Mette-Marit queda fuera de la corona de Noruega?
Los escándalos de Marius Borg y la princesa Mette-Marit han provocado una de las mayores crisis reputacionales para la corona noruega, afectando su imagen pública. Ante ello, la Casa Real ha optado por reforzar la figura de Ingrid Alexandra y centrar la atención en Harald y Haakon, destacando la línea sucesoria más sólida y alejada de las polémicas.
Mientras que el pueblo se muestra cada vez más en desacuerdo con ver a Mette-Marit como su futura reina, la Casa Real ha optado por mantenerla alejada de la vida pública y dando mayor protagonismo a Ingrid Alexandra, a quien ya se considera como la salvadora.