El pasado mes de octubre, el palacio de Buckingham confirmó que el rey Carlos III había tomado la decisión de quitarle los títulos reales y los privilegios de la realeza, a su hermano, el entonces príncipe Andrés, por su nexos con el criminal Jeffrey Epstein.
De acuerdo con medios británicos, el hijo de la reina Isabel II, ahora conocido como Andrés Mountbatten-Windsor, había llegado a un acuerdo con su hermano Carlos, para que sus hijas no se vieran afectadas y siguieran manteniendo su título de princesas de York, así como sus privilegios.
Aunque el rey Carlos aceptó, se dice que las princesas Eugenia y Beatriz de York, ya han comenzado a ser un dolor de cabeza para la monarquía, pues ellas no tienen funciones dentro de la realeza.
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¿Por qué Eugenia y Beatriz de York son el nuevo dolor de cabeza del rey Carlos III?
De acuerdo con la especialista en realeza, Erika Roa, la Casa Real y la opinión pública ahora están viendo cómo las princesas Beatriz y Eugenia combinan sus actividades empresariales con su rol dentro de la familia real.
“Se dice que el príncipe William ha insistido en que sus primas acepten una auditoría ética de sus finanzas, mientras que el rey Carlos III decidió evitar que las faltas de Andrés afecten a sus sobrinas”, aseguró Roa en su espacio Vanidades de la Realeza.
El rey Carlos habría ofrecido su ayuda con un asesor, pero las hijas de su hermano rechazaron el ofrecimiento, así como la supervisión a sus empresas personales.
¿Por qué preocupan las actividades empresariales de Eugenia y Beatriz de York?
La Corona estaría preocupada de sus movimientos y empresas porque, tanto Beatriz como Eugenia, están asesoradas por su padre, el ex príncipe Andrés, lo que podría convertirse en un futuro riesgo para la familia real.
“Para muchos, las princesas están replicando el papel que Andrés les enseñó durante años para beneficiarse de su posición como miembro de la familia real”.
Beatriz viajó dos veces a Medio Oriente con apenas 15 días de diferencia, primero asistió a la Iniciativa de Inversión Futura, conocida como el Davos del Desierto, y durante su segundo viaje encabezó una tarde de té en un exclusivo hotel.
Eugenia, por su parte, mantiene una agenda similar, pues se sabe que viajó a Qatar para asistir a una exposición de joyería.
Además, la galería de arte que dirige fue acusada recientemente de violar sanciones contra Rusia al vender un artículo a una persona vinculada con este país, y aunque no hay evidencia de una participación directa, en Buckingham preocupa que las princesas sigan atrayendo titulares por sus trabajos.
En la Corona se teme que sus negocios puedan poner en peligro a la familia real, pues saben que las influencias de su padre no son buenas, y por otra parte, se piensa que Sarah Ferguson también deja mucho que desear en el terreno de la honestidad.