Carlota de Habsburgo: 99 años de fallecimiento de la emperatriz que “murió por amor”

A casi cien años de su trágico destino, esta fue la verdadera historia detrás del deceso de la emperatriz Carlota de México.

El día que Carlota de México enfrentó a las cortes europeas por amor.png

Así fue la trágica historia de Carlota, la emperatriz de México.

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Después de su llegada a México, lugar en el que Carlota de Habsburgo encontró un segundo hogar y el imperio que tanto anheló, la gran emperatriz emprendió un viaje que cambiaría el rumbo de su vida.

Con el deseo fallido de salvar el imperio y al amor de su vida de ser ejecutado, Carlota regresó a Europa; sin embargo, este viaje le costaría mucho, incluida su salud mental.

Durante años, muchos rumores surgieron respecto a su salud, su “desequilibrio” mental, así como de su muerte, la cual fue catalogada como “muerte por amor”; sin embargo, detrás de esta leyenda, existió una realidad alejada del mito romántico. Hoy, a 99 años del fallecimiento de la emperatriz, recordamos sus últimos días.

Carlota de Habsburgo, la emperatriz de México

Nacida el 7 de junio de 1840 en Bélgica, Carlota perteneció a la casa Saxe-Coburgo-Gotha. Desde muy pequeña recibió una excelente educación, la cual estaba enfocada en convertirla en líder de una nación; así la política, el arte y los idiomas fueron parte de su formación.

Con tan solo 17 años contrajo matrimonio con Maximiliano de Habsburgo, que en abril de 1864 aceptaría la corona del Imperio Mexicano, una decisión que, si bien fue impulsada por Napoleón III, la propia Carlota respaldó, pues siempre soñó con ser la compañera de un gran emperador.

El 28 de mayo de 1864, Carlota y Maximiliano desembarcaron en el puerto de Veracruz para llegar a gobernar en lo que se conoció como el Segundo Imperio Mexicano.

Desde su llegada, Carlota mostró un genuino interés en la cultura, la historia y el bienestar social del país. Aprendió español y tuvo un papel importante para la nación, pues logró promover reformas, impulsar mejoras en infraestructuras, educación y cultura, e incluso llegó a promulgar leyes laborales en pro de los trabajadores. A pesar del cariño y las ganas de hacer una diferencia en lo que sería su nuevo hogar, el reinado sería breve.

Carlotta Wife of Maximilian

Carlota, emperatriz de México.

Bettmann/Bettmann Archive

¿Qué llevó a Carlota de regreso a Europa?

Cuando las tropas francesas se retiraron en 1866, el creciente rechazo de Benito Juárez, así como otros factores políticos y sociales, el imperio pronto comenzó a caer. Carlota y Maximiliano para este momento ya atravesaban problemas en su relación; el emperador le fue infiel, y ella, en su desesperación por no poderle dar un heredero, así como al ver que su matrimonio se fracturaba, comenzó a enfermar.

Rumores y leyendas apuntan a que la emperatriz recurrió a una chamana en busca de un remedio que la ayudara con su infertilidad; sin embargo, esto no tuvo nunca efecto. Hay quienes afirman que esa mujer pertenecía al lado liberal y que en los brebajes y remedios logró “envenenar” a Carlota. Existen otras versiones que señalan que Maximiliano pudo haberle transmitido una enfermedad a la emperatriz como fruto de sus infidelidades.

Al contemplar el difícil panorama que la pareja estaba atravesando, Leopoldo II, hermano de Carlota, envió una carta al emperador, aconsejándole abdicar al trono; sin embargo, la emperatriz se negó a hacerlo y, en un intento fallido de salvar a la monarquía y con ella a su esposo, regresó a Europa en busca de apoyo.

En Francia, Carlota se reunió con Napoleón y su esposa, y ante la negativa de este de brindar cobijo a los emperadores, Carlota “perdió la cabeza”. Aunque no existen datos sobre lo que se habló en su encuentro, sí quedó registrado el comportamiento de la emperatriz, quien salió de aquella sala segura de que el conquistador la había envenenado.

El trágico final de la emperatriz

La crisis en Francia mantuvo a Carlota en cama por unos días; tras recibir una carta de Napoleón en la que le recomendaba que lo mejor por hacer era que Maximiliano abdicara al trono, la emperatriz decidió regresar a Miramar, su residencia antes de viajar a México.

Fue en esta residencia donde fue notificada de la peligrosa situación en la que se encontraba su marido. El Papa Pío IX se reunió con ella; sin embargo, en dicha reunión la crisis mental de Carlota estaba visiblemente avanzada.

Constantemente se le vio bebiendo agua de las fuentes de las plazas, pues desconfiaba del agua que le otorgaban en el hotel en el que se alojaba o incluso de cualquiera que le ofreciera un vaso del líquido vital, pues seguía afirmando que estaban tratando de envenenarla.

Tras el avance de su condición, Carlota fue internada en Viena, donde la diagnosticaron con demencia. El 19 de junio de 1867, el emperador fue ejecutado en Querétaro, mientras Carlota, bajo el cuidado de su hermano, residía en el castillo de Tervuren.

A pesar de que fue notificada del fusilamiento de su esposo, Carlota de Habsburgo se negó a creer la noticia, llegando a afirmar que el emperador seguía vivo y que ella se comunicaba con él. El 19 de enero de 1927, con un estado de salud mental, la gran emperatriz de México vio su final a los 86 años a causa de una neumonía. Aunque hay quienes creen que fue víctima de una enfermedad venérea, o incluso de una posición, existen otros que afirman que Carlota “murió de amor”.

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