En las casas reales es habitual que los hermanos compartan afinidades. Sin embargo, en el hogar del príncipe Harry y Meghan Markle, hay una afición en particular que ha pasado del primogénito, el príncipe Archie, a la benjamina de la casa, la princesa Lilibet: la fotografía.
A través de las más recientes e íntimas postales familiares compartidas por la duquesa de Sussex con motivo del cumpleaños número 42 del príncipe Harry, se pudo apreciar a la pequeña Lilibet sosteniendo con soltura una cámara instantánea de formato Polaroid para retratar a su papá durante una jornada al aire libre. Este tierno gesto confirma que la niña ha heredado la misma curiosidad tras la lente que su hermano mayor demostró desde muy corta edad.
La divertida lección de exigencia del príncipe Archie
El gusto de los pequeños por capturar su propio entorno no es casualidad, sino el resultado de la influencia de grandes creativos cercanos a la familia. Hace un par de años, fue la propia Meghan quien reveló en un panel público cómo nació el interés de Archie por el mundo de la imagen gracias a la guía de su amigo cercano, el reconocido fotógrafo y cineasta Misan Harriman.
Sin embargo, el aprendizaje de Archie dejó una anécdota inolvidable cuando Meghan decidió regalarle su primera cámara:
“Misan le estuvo mostrando cómo hacer fotos la última vez que estuvo con nosotros y le compré una cámara a Archie. Cuando la vio, me dijo: ‘Pero ¿no es una Leica como la de Misan?’”, recordó entre risas la duquesa. “Tuve que aclararle: '¡No vas a tener una Leica ni siquiera para Navidad!’”.
Una infancia marcada por la creatividad y el aire libre
Además del lente fotográfico, el álbum familiar reciente deja ver que los príncipes están desarrollando un abanico de pasatiempos que abarca desde la destreza al aire libre —como el tiro con arco en el caso de Archie o el esquí en el de Lilibet— hasta juegos tradicionales que exigen máxima concentración, como el Mahjong, el célebre juego de fichas que Meghan ya le está enseñando a su hija.
Con la fotografía como punto de encuentro entre ambos hermanos, Archie y Lilibet continúan construyendo recuerdos familiares detrás de la cámara, demostrando que la vena artística y la mirada atenta siguen muy vivas en la nueva generación.