¿Qué sucedió con la corona de oro de María de Rumania, pieza valuada en más de 1 millón de pesos?

La histórica joya real y su destino ha causado muchas especulaciones desde la caída del imperio rumano en 1947.

¿Qué sucedió con la corona de oro de María de Rumania, pieza valuada en más de 1 millón de pesos.png

Reina María de Rumania.

Getty Images

La reina María de Rumania, una de las figuras más emblemáticas de la realeza europea del siglo XX, fue la dueña de un tesoro único que llegó a ser considerado como un símbolo de unificación en Rumania. Esta corona, en su momento, tuvo un costo de 65.000 francos solamente en el proceso inicial de su elaboración, un aproximado de $1,514,631 pesos mexicanos actuales. El valor de esta corona no solo se encuentra en lo monetario, sino también en la riqueza histórica que la pieza que acompañó a la reina María en su coronación representó para la nación.

El origen de la joya

La corona de la reina María fue elaborada en oro macizo y se distinguió por su diseño sobrio y elegante, el cual nació de la propia inspiración de María, quien deseaba portar una joya única que contara la historia de su linaje y la de Rumania. En lugar de apostar por un diseño contemporáneo y adecuado a la época de su coronación en 1922, la nieta de la reina Victoria de Gran Bretaña pidió que el diseño fuera total y completamente de inspiración medieval.

Princess Marie

Princesa María de Rumania (1875 - 1938) cerca de 1905.

Hulton Archive/Getty Images

Fue así que, tomando como referencia la corona de Domna Miliţa Despina, plasmada en un fresco del Monasterio de Curtea de Argeş, se comenzó el diseño que hablara de la época medieval rumana, pero representara también a la nueva nación unificada.

Bajo la supervisión del Parlamento rumano, en 1921 el diseño a cargo de Costin Petrescu, director de la Escuela de Bellas Artes de Bucarest, comenzó a tomar vida. Pronto, 1,8 kg de oro macizo, 16 turquesas, 12 amatistas, 6 ópalos, 32 crisoprasas, 16 granates, esmeraldas, perlas y rubíes fueron dando cuerpo a la obra sobre la que Petrescu incorporó elementos del art nouveau; influencias bizantinas, grabados y repoussé dieron forma a la corona que en su diseño contaba con ocho lirios, ocho tréboles, un globo, una cruz y dos pendientes: en un lado el escudo de Rumania y en el otro el de la Casa de Edimburgo. La pieza se finalizó en 1922 y justo antes de la coronación.

El misterio de su desaparición

Tras la caída de la monarquía en 1947, muchas de las joyas reales fueron confiscadas, vendidas o extraviadas. La corona de la reina María permaneció en el castillo de Peleş hasta 1970. Actualmente, su hogar se encuentra en las paredes de la sala Tezaur Istoric en el Museo Nacional de Historia en Bucarest y ha sido exhibida de forma pública en ocasiones muy específicas, como aquella en 1938 en el Ateneo Rumano, en el Louvre en 2019, durante la exposición “María de Rumania, reina y artista” en 2004 en Iaşi, bajo un estricto resguardo y seguridad.

En la actualidad, la corona de oro de María de Rumania ha sido valuada en 25 millones de euros, y aunque se conoce su paradero, su historia continúa fascinando a los amantes de la realeza y a aquellos curiosos que desconocían su origen.

Relacionado