5 cosas sencillas que los niños pueden enseñarnos sobre la felicidad: despierta tu niño interior

Apreciarás volver a hacer niñadas. Hay acciones y hábitos infantiles que reflejan madurez, denotan resiliencia y te dan felicidad. Si cuidas de un niño, practica estos buenos hábitos; si no, es momento de despertar a tu niño interior. Te pondrás feliz.

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Para recuperar la alegría en la vida adulta, es fundamental mantener vivo al niño interior, recordando las alegrías y vivencias de la infancia.

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La curiosidad, creatividad, imaginación, resiliencia de los infantes son cualidades que, en ocasiones, terminan por desaparecer en etapas adultas. Las responsabilidades diarias y el estrés que conllevan, terminar por acallar nuestro niño interior. Por eso, es momento que los grandes aprendamos de los pequeños y descubramos esos hábitos positivos que nos hacen disfrutar el presente y ser felices.

Despertar nuestro niño interior puede ser la clave para alcanzar la felicidad y la plenitud en la vida adulta. Además, podremos conectar con nuestra esencia, recordar esos pequeños detalles que nos daban alegría, compartir momentos de calidad con quienes nos rodean y liberar el estrés acumulado.

5 hábitos infantiles para activar tu alegría

En la búsqueda de la felicidad, a menudo olvidamos la alegría simple y despreocupada de la infancia.

  1. Sé creativo y espontáneo: En ocasiones, la rutina diaria puede abrumar nuestra mente y limitar nuestra capacidad de expresión creativa. Mientras realizas las labores del hogar pon música vibrante y baila. Al terminar la jornada, construye un fuerte con los cojines de la sala. Sal de tu plan de todos los días, libera tu creatividad y disfruta de este momento.
  2. Cuestiónate más: Los niños son pequeños filósofos innatos. Su curiosidad insaciable los impulsa a explorar el mundo que los rodea y a buscar respuestas a las interrogantes que surgen en su mente. Cuando algo no les queda claro o no tiene sentido, su mente inquisitiva los impulsa a buscar respuestas hasta encontrarlas. Eso es la base del pensamiento crítico.
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    La alegría de un abrazo y la emoción de una sonrisa, hay lecciones grandes en tus pequeños.

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  3. Exprésate con libertad: Los más pequeños son sinceros con respecto a sus emociones. Lloran cuando sienten dolor, ríen en momentos de alegría y expresan su frustración con naturalidad y sin complejos. Pero, a medida que crecemos, reprimimos nuestras emociones al grado de no poder conectar con ellas. Negar la expresión de nuestras emociones es un error que nos impide alcanzar la verdadera felicidad.
  4. Déjate sorprender: ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a observar la belleza que te rodea? ¿Cuándo te permitiste sentir el asombro ante un detalle cotidiano? Recuperar la capacidad de maravillarse es un regalo que podemos darnos a nosotros mismos. Es una forma de reconectarnos con la magia del mundo y de encontrar alegría en las pequeñas cosas. Al maravillarnos con la naturaleza, reconocemos su grandeza y nuestra conexión con ella. Y eso nos llena de alegría y gratitud.
  5. Diviértete y recupera tu pasión: ¡Juega! Al igual que los niños, quienes ven oportunidades de juego en cualquier entorno, ¿qué tal si comienzas a filtrar tu mundo buscando momentos para divertirte y pasar un buen momento? Y ya que estás jugando. Conecta con tus pasiones. Recuperar aquello que te apasiona es crucial, pues suele ser el camino hacia tu propósito.

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¿Hace cuánto no ríes a carcajadas? La risa tiene numerosos beneficios para la salud, ya que libera endorfinas, reduce el estrés y fortalece nuestro sistema inmunológico. Busca momentos para reír a carcajadas, ya sea viendo una comedia, compartiendo anécdotas divertidas con amigos o simplemente recordando momentos felices de tu infancia. Si te sientes abrumado por la vida adulta, incorporar estas actitudes infantiles en nuestra vida adulta no solo nos hará más felices, sino que también nos permitirá conectar con nuestra esencia y vivir con mayor plenitud. Literal, esto es cosa de niños y de niñas.

De niña quería ser cuentista e ilustradora, pero encontré mi vocación como storyteller de estilo de vida.
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