Las bodas reales siempre despiertan curiosidad, pero detrás de algunas también hay pequeñas historias familiares que no todos conocen. Eso fue justamente lo que ocurrió con la boda de Princess Eugenie, hija de Prince Andrew, Duke of York, quien habría insistido en que su enlace tuviera una celebración importante después de la espectacular boda de Prince Harry, Duke of Sussex.
Lejos de tratarse solo de protocolo real, la postura del duque de York tenía mucho que ver con el deseo de que el gran día de su hija también fuera especial y visible para el público.
Una boda celebrada en el mismo lugar que la de Harry
Cuando Eugenia anunció su compromiso con Jack Brooksbank, se confirmó que la ceremonia se celebraría en la St George’s Chapel en el Windsor Castle. Apenas cinco meses antes, ese mismo lugar había sido escenario de una de las bodas más mediáticas del siglo, hablamos de la de Harry y Meghan, Duchess of Sussex.
Para el padre de la novia, el hecho de que ambas ceremonias se celebraran en Windsor reforzaba la idea de que la boda de Eugenia también merecía una celebración importante.
El deseo de que su hija tuviera un gran día
Diversas informaciones de la prensa británica señalaron en su momento que el príncipe Andrés defendió que la boda de su hija tuviera una cobertura televisiva similar a la de otras bodas reales recientes. El público había mostrado mucho interés en los enlaces celebrados en Windsor, por lo que el matrimonio de Eugenia también podía despertar curiosidad.
Más allá del protocolo, la actitud del duque de York reflejaba algo bastante comprensible desde el punto de vista de cualquier padre: quería que el gran día de su hija se celebrara con la importancia que él sentía que merecía.
Una boda real que sí fue un gran evento
Finalmente, la boda se celebró el 12 de octubre de 2018, reunió a numerosos miembros de la familia real, incluidos Elizabeth II y Prince Philip, Duke of Edinburgh. La ceremonia tuvo lugar ante unos 850 invitados, entre amigos, familiares y algunas celebridades, lo que confirmó que el evento tendría una dimensión considerable dentro del calendario social de la realeza británica.
Aunque no alcanzó el mismo nivel mediático global que la boda de Harry y Meghan, el enlace de Eugenia sí fue una celebración elegante, multitudinaria y muy comentada en su momento.