En un hecho histórico, Haakon de Noruega visitó a Marius Borg en prisión, reafirmando su apoyo a su hijastro y a Mette-Marit, quien emitió un nuevo comunicado por el caso Epstein.
Las princesas Beatriz y Eugenia se sienten “engañadas” tras la publicación de nuevos correos electrónicos del caso Epstein que vinculan a su padre, el ex príncipe Andrés.
Fuente cercana a la princesa Eugenia ha revelado que ella y su padre siguen en contacto a pesar de toda la polémica que ha girado en torno al ex duque.
Tras un año de baja por maternidad, la princesa Sofía de Suecia retomó sus compromisos reales; sin embargo, su futuro como miembro activo de la monarquía es incierto.
Mary de Dinamarca cumple 54 años en medio de la polémica que rodea a su esposo, el rey Federico X, tras ser mencionado en los documentos desclasificados de Epstein.
La polémica relación de amistad que mantuvo la Princesa Heredera con el criminal Jeffrey Epstein comienza a dejar graves consecuencias en su figura real y la de su familia.
La princesa de Gales conmemoró esta fecha con un mensaje lleno de empatía y fortaleza recordando que el proceso de este padecimiento no debe enfrentarse en solitario.
La reina Máxima de Holanda muestra cómo integrar colores intensos y audaces, como el anaranjado, para lograr un look de oficina sofisticado y de alto impacto.
El príncipe Eduardo es el primer miembro de la familia real que se pronuncia sobre el caso Epstein y los vínculos de su hermano el ex príncipe Andrés y su ex cuñada Sarah Ferguson.
Así, entre protocolo, elegancia y significado, Charlene de Mónaco no solo deslumbró con su look, sino que protagonizó uno de los momentos más emblemáticos del año en la realeza europea.
Lo interesante de este momento es cómo el look de Charlene se integra al contexto, no busca ser el centro de atención, pero inevitablemente lo es por su elegancia.
Algo está cambiando en la agenda de Kate y William, menos eventos, menos apariciones y un perfil mucho más discreto de lo habitual han puesto el foco en una decisión que no es casual.
Con cada aparición cuidadosamente medida, Mette-Marit demuestra que, en la realeza, la gestión de la imagen es tan importante como los actos oficiales.